Y así imagino casi todas mis mañanas... Pero estoy despierta y todo esto ha pasado de verdad. No es una puta pesadilla, joder.
Otra noche más de fiesta... De esa "fiesta" que intento pegarme y no consigo. Acabo llorando, en los suelos y esta vez con regalo, una ambulancia por mi. ¿Qué coño he hecho yo para merecerme esto? Llego a casa, aprieto el botón del aire acondicionado y dejo que se vuelen todos mis papeles, haber si así también vuelan los recuerdos. Pero no, me despierto, miro el WhatsApp y todo sigue igual. No era otra de mis pesadillas. Era real.
¿Y tú? Tu qué mierda miras, qué mierda haces y qué mierda me estás haciendo a mi. Joder.
Ya está, asumo mi responsabilidad y ahí te quedas. Porque yo no me lo merezco y porque tu no mereces verme así. Hostia puta, aléjate de mis pensamientos y todo será más fácil. No te quiero escribir más.
Se acerca Otoño, haber si te vuelas tu también con las putas hojas.
-Me voy.
-¿Por qué?
-Porque yo también
quiero ser feliz.

