domingo, 1 de septiembre de 2013

"Despierta cariño. Todo ha sido un mal sueño. Estoy aquí contigo. Deja de temblar, no pasa nada. Estamos juntos en esto. Te estaré abrazando cada noche para que no vuelvas a soñar cosas malas pero deja de llorar pequeña. Te traigo el desayuno y hablamos. Aquellos años ya han pasado cariño, estamos viviendo en nuestra casa blanca con ventanas azules, ¿la ves? Es casi tan preciosa como tu. No tiembles mi vida, solo ha sido una pesadilla, estoy a tu lado. La ansiedad ya pasó hace tiempo. No llores princesa, nada de lo que has soñado es cierto. No existe nada malo entre nosotros, te quiero y estoy contigo. Siempre hemos estado bien, deja de atormentarte, solo ha sido una absurda pesadilla que te ha jugado una mala pasada. Sonríe mi niña, que yo no me voy de tu lado."

Y así imagino casi todas mis mañanas... Pero estoy despierta y todo esto ha pasado de verdad. No es una puta pesadilla, joder.

Otra noche más de fiesta... De esa "fiesta" que intento pegarme y no consigo. Acabo llorando, en los suelos y esta vez con regalo, una ambulancia por mi. ¿Qué coño he hecho yo para merecerme esto? Llego a casa, aprieto el botón del aire acondicionado y dejo que se vuelen todos mis papeles, haber si así también vuelan los recuerdos. Pero no, me despierto, miro el WhatsApp y todo sigue igual. No era otra de mis pesadillas. Era real.

¿Y tú? Tu qué mierda miras, qué mierda haces y qué mierda me estás haciendo a mi. Joder.

Ya está, asumo mi responsabilidad y ahí te quedas. Porque yo no me lo merezco y porque tu no mereces verme así. Hostia puta, aléjate de mis pensamientos y todo será más fácil. No te quiero escribir más.

Se acerca Otoño, haber si te vuelas tu también con las putas hojas.


-Me voy.
-¿Por qué?
-Porque yo también
quiero ser feliz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario